miércoles, 6 de julio de 2011

Belleza natural

Una de las preocupaciones que tenemos muchos y muchas es el estado de nuestra piel. Nos gustaría tener una piel perfecta, al igual que las modelos de las revistas, y gastamos cientos (o miles) de euros en comprarnos productos "milagrosos" que prometen transformarnos la piel. Lo cierto es que la mayoría de los productos que compramos llevan ingredientes que no son aptos para nuestra piel y terminan empeorando algún problema existente, más que cumplir la promesa de mejorarla.

Durante gran parte de mi juventud he tenido acné en mi rostro y he seguido varios tratamientos dermatológicos que han mejorado el acné en algunos momentos, pero han afectado al estado de mi piel en otros, ya que se trataban de tratamientos agresivos con medicamentos que resecaban e irritaban mi piel.

Para compensar este problema, compraba cremas y productos que mejoraran lo que había estropeado el tratamiento, y muchas veces tenía que descartar estos productos también porque empeoraban el acné o me daban grasa en la piel del rostro, mostrándola gruesa y opaca. Esto se producía por la composición de los ingredientes del producto, que mi piel no aceptaba ya que los consideraba tóxicos para mi sistema inmunológico.

Empecé a investigar sobre los productos naturales y el efecto que tenían sobre la piel. Los productos naturales se componen de sustancias, vitaminas y minerales muy similares a los que existen en nuestro organismo, así que su aplicación no es dañina al contrario que muchas cremas comerciales. La piel es un órgano que absorbe los nutrientes de los productos que le aplicamos a través de los poros y los lleva directamente a la sangre, como cualquier otro órgano de nuestro cuerpo, por este motivo no debemos darle "comida basura".
Además, no se trata solo de cuidarnos por fuera, sino que también es importante limpiar las tóxinas que puedan estar circulando por el torrente sanguíneo y no hayan podido ser eliminadas por nuestros órganos internos, en especial, por el hígado. Diariamente comemos alimentos preparados y refinados que nos facilitan la vida, pero nos perjudican el funcionamiento de algunos de nuestros órganos. Es importante que volvamos a nuestra dieta mediterránea, llena de verduras, legumbres y frutas que nos ha caracterizado antes de que se impusiera la cultura americana y el estilo de vida de otros países menos saludables. Es conveniente evitar la sal, los productos lácteos homogeneizados y pasteurizados que perjudican a los riñones y al higado, tan necesarios para la desintoxicación del organismo.

Se recomiendan las verduras de hojas verdes, tales como la espinaca, acelgas, col rizada, hojas de dientes de león y brócoli. Los cereales, sobre todo si son integrales, y las algas verdes, también son muy recomendables. También los alimentos ricos en antioxidantes, como el té verde, el grosellero negro o el zumo de arándanos.

Los productos naturales los encontramos fácilmente en nuestra cocina o en los herbolarios. No son caros y suponen un ahorro considerable para nuestro bolsillo. Necesitaremos una ayuda de qué ingredientes podemos utilizar según nuestro tipo de piel y cómo combinarlos. Para ello, es muy útil esta información que os indico en el enlace a continuación, que os ayudará a ser más ecológicos en el cuidado de vuestra piel, al mismo tiempo que contribuímos a la preservación del medioambiente. En este enlace se nos facilita la posibilidad de descargar un archivo en formato pdf con información ampliada y muchas recetas útiles para poder comenzar cuanto antes a fabricar recetas naturales en casa sin mucha dificultad. Además, os ofrece 60 días de garantía de reembolso en caso de no quedar satisfechos. Espero que lo disfrutéis al igual que yo, y os deís cuenta del cambio que se nota en vuestra piel desde que empecéis a seguir estos consejos. Os dejo el enlace en el que debéis hacer click para informaros sin compromiso.





viernes, 1 de julio de 2011

¡Quítame esta celulitis, por favor!

Durante años he estado llena de complejos con respecto a mi físico. Cuando me miraba al espejo, solo veía a una mujer a la que se le podían hacer algunos arreglillos para estar algo mejor: me hubiera cambiado esa nariz algo ancha, esos ojos algo caídos y miopes, esa piel con acné, esa celulitis más que incipiente, esas piernas no tan largas como me gustarían... en fin, esos rasgos que no se correspondían con el estereotipo actual de la "mujer bella" y que me hacía sentir inferior a otras personas "más perfectas" que yo.

Todos esos complejos sólo hacían que me fuera hundiendo más y más en el fango de la depresión, y que quisiera buscar soluciones desesperadas que a veces no mejoraban mi salud, sino más bien todo lo contrario.

Para concretaros un ejemplo, os diré que mi celulitis era algo que afeaba mi figura en verano, o cuando iba a nadar a un lugar público, o cuando estaba desnuda frente a alguien, sobre todo si ese alguien era yo misma reflejada en mi espejo. Gasté mucho dinero en cremas específicas que no me hicieron gran cosa, y tuve que sudar mucho en el gimnasio para no obtener resultados positivos tampoco, ya que cuando perdía peso, se me marcaban más los huesos de la parte superior del cuerpo y el contraste con mis muslos y caderas se notaba aún más.

Empecé a mirar soluciones naturales que no fueran agresivas con mi organismo ni con mi salud general y empecé a cuidarme de forma más natural y ecológica. Llegué a la conclusión de que no había que sufrir tanto para estar bella, puesto que ya sufrimos demasiado por no sentirnos bellas. Lo importante aquí era cuidarse de forma más inteligente y no con tantos sacrificios.

Un día buscando en internet, encontré por casualidad consejos para remediar la celulitis de una manera sencilla y con resultados espectaculares. Como estaba muy escéptica con este tema, decidí investigar un poco, y al final lo probé. Me decidió la garantía de reembolso de 60 días en caso de no quedar satisfecha... era la última oportunidad que daba a mi celulitis, después de esto, si no funcionaba tampoco, tendría que aprender a convivir con ella para el resto de mi vida.

Trás un tiempo practicando los consejos, he podido constatar que ¡son ciertos! no puedo guardarme este secreto para mí sola, sabiendo que muchas de vosotras os estaréis sintiendo identificadas conmigo mientras leeis mi blog. Me gustaría liberaros de este mal, compartiendo con vosotras lo que sé hoy, y ojalá que alguien me lo hubiera contado a mí antes también. Espero que logréis unos resultados tan fascinantes como los míos, ahora tengo ganas de ir desnuda todo el tiempo, claro que no sé que pensaría el mundo de mí si lo hiciera...

Vale la pena probarlo, solo haz click en el enlace de abajo y os informaréis sin compromiso alguno. No se pierde nada, os lo aseguro.